Después de que me hayan dado estos dos papeles por Gran Vía algo me queda claro, debo tener cara de pasar hambre...
martes, mayo 08, 2012
domingo, mayo 06, 2012
Los juegos del hambre, esa mierda
Si esta película
tuviera algo que ver con la alimentación sin duda estaríamos hablando de
coprofagia, y es que aunque se podría decir de una manera más sutil, esta
película es como una gran montaña de mierda.
Estamos
acostumbrados a decir que esto es una mierda o aquello es una mierda, pero os
voy a proponer un ejercicio: Cerrad los ojos y pensad realmente en una montaña
de mierda, grande, inmensa… ¿Ya? ¿La habéis visto? Pues imaginaos estar ante
ese bello paisaje casi dos horas y media.
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| ¡Tres puntos colega! |
(Por suerte el cine no tienen olor, por desgracia algunas personas que van al
cine sí)
He de reconocer
que fui a la película esperando algo que estuviera bastante bien porque me la
recomendó un amigo, o al menos eso era hasta el viernes… Pero sinceramente creo
que aunque hubiera ido con muchas menos expectativas me habría sentido igual de
estafado, y es que la única manera de salir con una buena sensación del cine
después de haber visto este engendro es beber mucho mientras lo ves, reprimir las ganas de ir a mear hasta
que se acabe, e ir a mear a los
baños del cine… Esa gran sensación de alivio y cosquilleo nadie os la podrá
quitar.
Los juegos del hambre es una basura que debería durar casi una
hora menos para que un buen ritmo ocultara sus múltiples carencias y se quedara
así en otra película fácilmente olvidable pero que te entretiene mientras te
tomas unas palomitas… Hablando de eso, si vuestra pareja os obliga a ver esta
basura tenéis dos opciones, quedaros solter@s o pedir vuestras palomitas con
cianuro.
PD: Si os quedáis con la primera opción y sois chicas atractivas, aseadas, y estáis cuerdas, solo os digo una cosa: “Yo soy todo amor” (Guiño, guiño)
PD: Si os quedáis con la primera opción y sois chicas atractivas, aseadas, y estáis cuerdas, solo os digo una cosa: “Yo soy todo amor” (Guiño, guiño)
Pero volvamos a
la ¿película?… En ella todo es
estúpido (Sí, he vuelto a la película, no he empezado a hablar de Ana Obregón
¡Qué es bióloga! ¡Hostias!)
Tiene una historia de amor estúpida, una historia “fraternoamistosa” estúpida, y una crítica política estúpida, quizás eso es lo que más me cabreó de este mojón… (Mentira, en realidad fueron los 8 euros de la entrada, pero lo otro suena más guay)
Tiene una historia de amor estúpida, una historia “fraternoamistosa” estúpida, y una crítica política estúpida, quizás eso es lo que más me cabreó de este mojón… (Mentira, en realidad fueron los 8 euros de la entrada, pero lo otro suena más guay)
Un gobierno muy
muy malo se carga a gente muy muy pobre y lo hace en un programa de televisión,
qué oye… dicho así no suena mal, ¿quién no se cargaría a más de un concursante
de Gran Hermano? Pero la manera de desarrollarlo
es lamentable, simplista, efectista e idiota… Con una premisa parecida Stephen King
escribió El fugitivo, un libro con
muchas menos pretensiones y bastante entretenido que tuvo su particular
adaptación al cine llamada Perseguido
(Aunque al que habría que perseguir es al que hizo la adaptación, porque telita
también)
En resumen, esta
película no funciona ni como film de entretenimiento teeneager porque carece de ritmo, ni mucho menos
como película de ciencia ficción con crítica política por lo estúpido de su
planteamiento, ahora bien, como máquina de hacer dinero sí, porque lo ha
petado… En su
primer fin de semana en Yankilandia recaudó 155 millones de dólares y se
convirtió así en el mejor estreno de la historia en primavera, y la tercera
película más vista en su primer fin de semana. Lo cual me hace desconfiar
todavía más de la raza humana, y me hace entender porque cierta gente gobierna
en ciertas democracias.
Y para acabar, una frase que ahora mismo está pronunciando alguien con gafas de pasta en La Latina: “El libro es mucho mejor”
(En realidad no lo he leído, pero es imposible que no sea así, además, el pedante de La Latina seguro que tampoco se ha leído el libro del que habla)
(En realidad no lo he leído, pero es imposible que no sea así, además, el pedante de La Latina seguro que tampoco se ha leído el libro del que habla)
Etiquetas:
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los juegos del hambre,
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